La Guerra Cristera en México consistió en una fuerte lucha que duró 3 años entre
el Gobierno y la Iglesia, de la cual se prohibió hablar durante mucho tiempo en
México y también se tienen muy pocos documentos que hablen de ella.
Después de haber terminado la Guerra de Reforma en 1859 (durante la cual se
enfrentaron dos grupos políticos en México: los conservadores que estaban en
contra de la Constitución de 1857 contra los liberales) y la intervención
Francesa en 1867 los gobernantes de México llevaron a la práctica una serie de
medidas que proclamaban la separación entre la Iglesia y el Estado, al igual que
disminuyeron el papel social de la primera ya que se sancionaba a los
funcionarios que asistían a actos religiosos, se confiscaron todas las
propiedades eclesiásticas y abolieron las órdenes monásticas.
Durante la dictadura del general Porfirio Díaz (1876-1910), el conflicto entre
la Iglesia y el Estado se calmó un poco. Y durante este tiempo la iglesia
aprovechó de realizar en México una "segunda evangelización", desarrollando
numerosos movimientos de acción cívica y social que fue hecha por órdenes del
Papa León XIII que pretendía renovar la Iglesia.
La Iglesia estaba en plena expansión cuando comenzó la Revolución de México,
siendo los primeros tres años de esta favorables para la Iglesia.
En 1910 tras la victoria de Carranza y Obregón se promulga de la nueva
Constitución, la cual establece una política de intolerancia religiosa y privó a
la Iglesia de toda personalidad jurídica, entre sus puntos están: la prohibición
de los votos religiosos, la prohibición a la Iglesia para poseer bienes raíces.
Pero la nueva Constitución fue más lejos, se prohibió el culto público fuera de
las dependencias eclesiásticas, a la vez que el Estado decidiría el número de
iglesias y de sacerdotes que habría; se negó al clero el derecho de votar, a la
prensa religiosa se le prohibió tocar temas relacionados con asuntos públicos,
se señaló la educación primaria como laica y secular, y las corporaciones
religiosas y los ministros de cultos estarían impedidos para establecer o
dirigir escuelas primarias.
Los católicos no ofrecieron una respuesta violenta cuando la Constitución entró
en vigor, y se optó por iniciar una lucha pacífica para modificar aquellas
partes que les afectaban directamente.
Parte II: Gobierno del General Álvaro Obregón (1920-1924)
Parte III: Gobierno del General Plutarco Elías Calles
Parte IV: Toma de Armas en defensa de sus derechos